Testimonios de Nuestros Pacientes Casos de Éxito
Enrique Osvaldo Landin, 48 años abogado funcionario judicial
Es la primera vez que escribo este tipo de comentarios en mi vida, pero quiero empezar este diciendo “que vale la pena hacer este tratamiento con el Dr Grangeat”. Hace más de 10 años que tengo una hernia de disco y cada tanto me agarra alguna crisis muy dolorosa y postrante que todos los profesionales que consultaba, me diagnosticaban cirugía; cirugía que yo no quería realizar porque conocidos que se la habían realizado, se quedaban con molestias, dolores y con el conocimiento que dentro de un tiempo debían someterse a nuevas cirugías sean rectificativas o cambio de prótesis. Por ello con reposo, inyecciones y fisioterapia iba resistiendo, pero hace seis meses tuve una crisis muy severa (quien ha padecido estos dolores sabe de lo que hablo) y la nueva resonancia exhibió dos hernias y bastantes detalles más. No había forma de poder estar más de 5 minutos en la misma posición; por lo cual no podía dormir en toda la noche, obviamente los traumatólogos especialistas en columna recomendaron intervención quirúrgica, y esta vez con carácter de urgente... Gente allegada a mí me recomendó este tratamiento, comencé a investigar el tema, encontré al Dr. Grangeat y tuve la consulta. Decidí realizar el tratamiento, con las expectativas relativas pensando que terminaría encontrándome con el bisturí tarde o temprano. Pues no fue asi!!!! El Dr. Grangeat al ver mi estado reconoció la gravedad de la lesión y recomendó el tratamiento indicado... y tengo que decir a todo aquel que crea que estas palabras no son sinceras puedan comunicarse conmigo... Mi dirección de e-mail es enriqueolandini@hotmail.com “El tratamiento me cambió la vida”, no sólo que a la mitad del tratamiento recuperé la posibilidad de dormir toda la noche, sino que el dolor intenso se convirtió en molestia solamente y al término del tratamiento solo me quedó una sensación de estar un poco sin flexibilidad (duro) por el tiempo de no haber podido moverme plenamente... eso es lógico y se recupera con una corta rehabilitación, pero cero dolor, les recomiendo a todas aquellas personas que hayan o estén sufriendo lo que yo sufrí (y que me entienden por lo que se pasa), que consulten al Dr. Grangeat y puedo asegurarles que les cambiará la vida.


Nicolás J. Caballero, 30 años.
A los 27 años, levantando un mueble pesado sentí un dolor intenso en la zona baja de mi columna. Ese mismo día el dolor fue aumentando hasta tener que quedarme en cama casi sin poder levantarme. Estaba literalmente doblado al medio. Una amiga que se enteró de lo que me había pasado me comentó acerca de este tratamiento. El Dr. Grangeat me indicó hacerme los estudios y me diagnosticó una hernia de disco lumbar. Apenas comenzado el tratamiento el dolor disminuyó significativamente y luego de 8 sesiones estaba como nuevo. Mi vida volvió a la normalidad, retomé mi rutina de box y salgo a correr como antes.
Martha Caviglia
En 1991 me operaron de una hernia de disco lumbar. En el 2003 me re operaron y me colocaron barras y tornillos en la columna que tristemente se infectaron, por lo cual estuve internada un año por osteomielitis durante el cual me tuvieron que operar 13 veces para limpiar la herida infectada. Cuando superé la infección de esta cirugía me enviaron a casa con una herida muy grande abierta, y mi hija tuvo que ocuparse y curarme de mí dos veces al día hasta que por fin cicatrizó.
En abril de 2010 consulté con el Dr. Grangeat por un intenso dolor lumbar que llegaba hasta ambas piernas y por el cual caminaba solamente dentro de mi casa y con ayuda de un andador. Hacía un año que usaba parches de morfina permanentes y estaba medicada con: pregabalina, klosidol, dioxaflex, antidepresivos y demás. Después de la sexta sesión dejé de usar los parches de morfina, y antes de realizarme las quince sesiones sólo necesitaba recurrir al paracetamol dos o tres veces a la semana. Actualmente puedo caminar hasta 5 cuadras y ya no uso bastón. Hago una sesión de mantenimiento una vez al mes, y siento por primera vez en muchos años que puedo volver a vivir sin sufrir dolor.El dolor formaba parte de mi cotidianidad, de mis días y mis noches, sin descanso.
Me llamo Martha Elena Caviglia y quiero dar testimonio de lo que significó en mi vida el encontrarme con el Dr. Anibal Grangeat.
En 1985, cuando tenía 15 años, me sometí a mi primera cirugía de columna por una hernia de disco. A los 25, un nuevo procedimiento quirúrgico fue necesario, el cual me provocó una lesión neurológica que derivó no solamente en dolor sino en determinadas limitaciones a nivel motriz.
Así fue transcurriendo mi vida, entre tratamientos, medicación, terapias de todo tipo para aliviar ese dolor punzante que no me dejaba nunca. En el interín me recibí de Abogada, me casé y tuve dos hijas; siempre acompañada del dolor. Noches en las que me despertaba llorando porque ya no lo soportaba; depresiones profundas por el mismo motivo. Sólo quedaba aceptarlo y aprender a vivir con ese padecimiento.
Hasta que en una de las tantas consultas a especialistas por las que pasé, la Dra. Ximena Dastugue me recomendó que pasara por la clínica del Dr. Grangeat, asegurándome que iba a haber un cambio rotundo en mi vida. Y así fue. Luego de un tratamiento más que personalizado, atacando cada punto de mi columna que necesitaba ser atendido, el dolor cesó. Hasta ahora me parece mágico, ya que para mí era impensado.
En ese proceso destaco, además del profesionalismo, la calidad humana de todo el equipo del Dr., ya que jamás me dejaron sola, sino que me acompañaron en cada etapa y me contuvieron en los momentos más duros.
¿Qué me decidió a intentarlo una vez más luego de tantos tratamientos y procedimientos previos a los que me había sometido a lo largo de mi vida? El soltar. Querer, desde lo más profundo de mi, alejar ese dolor y volver a vivir. Tener el coraje de elegir no sufrir más. La valentía y el amor por la vida vivida desde otro lugar que supe conocer y al que quería regresar. Quienes pasamos por situaciones de dolor crónico, somos resilientes, estamos, de cierta forma, obligados a serlo.
Hoy mi vida es otra, hago deportes, me muevo de forma mucho más espontánea, volví a reír, recuperé mi vida social. Volví a vivir, esta vez sin dolor. Renací y sólo me queda agradecer.

Daniel Salacca, 37 años.
Una mañana me agaché a levantar el chupete de mi hijo, y quedé totalmente “doblado”. El dolor era tan intenso que no podía enderezarme. Por indicación de un médico especialista en columna, me realizaron una Resonancia Magnética de columna lumbar en la que se veían tres hernias de disco. Estaba enterado de este tratamiento y en particular del Dr. Grangeat, porque un amigo se había tratado con mucho éxito con él y había evitado la cirugía. En la consulta con el Dr. Grangeat le conté todo lo que me había pasado, él me revisó, vio la resonancia y confirmó el diagnóstico. Me recomendó que iniciara el tratamiento lo antes posible. Y así lo hice. Luego de la cuarta aplicación ya casi no sentía dolor, y en pocos días retomé mi vida normalmente. Hoy, desarrollo mi actividad laboral en forma totalmente normal, sigo jugando al fútbol igual que antes, sin dolor, sin molestias y lo que es mejor, no necesité operarme.
Andrés Mendez
En el mes de marzo de 2012, después de realizar una mala fuerza me diagnosticaron un desplazamiento de la cuarta vértebra lumbar sobre la quinta vertebra junto con una hernia de disco en ese nivel. El dolor e incomodidad que me producía no me permitía realizar ninguna fuerza, no podía levantar una bolsa con una compra de supermercado desde el suelo, me generaba inestabilidad cuando caminaba, no podía hacer deportes entre ellos salir a correr o jugar al fútbol y me contracturaba la espalda y cuello por esa mala postura que me generaba tratar de compensar el dolor. Habiendo pasado un mes en ese estado y tomando ibuprofeno para poder al menos caminar y soportar el día, me propusieron dos tratamientos: uno era operarse de la manera convencional con fijación de columna y el otro el tratamiento no quirúrgico con el Dr. Grangeat. Me decidí por el último dado que por estadísticas es más efectivo y mucho menos riesgoso. A medida que avanzaba el tratamiento notaba la mejoría y al completarlo ya me sentía muy bien y recuperado. La recuperación total la sentí a los 6 meses de terminado el tratamiento. Hoy puedo jugar al futbol y puedo hacer vida normal, a su vez puedo realizar largos viajes manejando el auto por mi trabajo. Lo bueno del tratamiento es que no es invasivo y es sin riesgo.


Fabricio Comuzzi
Mi nombre es Fabricio Comuzzi, en el 2008 me trataron con Ozonoterapia en el IAOT por una hernia discal entre la 4ta y 5ta vertebras lumbares.
En ese momento y casi sin poder caminar acudí al Dr. Grangeat con la esperanza de resolver mi dolencia… Me acuerdo que pensaba que si en algún momento tenía hijos los iba a querer levantar, hacerles ¡UPA! Y así, en ese estado no iba a poder…. Me encontraba frustrado, claramente con ganas de mejorar. Eran días duros, el diagnóstico no era el mejor y veía un futuro complejo.
Estaba viviendo en Neuquén, con lo que los viajes, estadías y traslados se hicieron tediosos. Así y todo, el tratamiento era una luz de esperanza. Con mi pareja decidimos intentar este tratamiento no invasivo para probar, antes de avanzar con la operación.
Después de más de 10 años de terminado este tratamiento (único que hice ya que no necesité otro), la primera palabra que me viene a la mente para decirles es GRACIAS. Gracias por haberme dado una segunda oportunidad, gracias por permitirme disfrutar y jugar con mis hijos, pudiendo hacerles UPA que en algún momento no creía iba a poder… gracias por renovar mis esperanzas, ya que hoy sigo haciendo mi deporte preferido, el skate, gracias por mejorarme la calidad de vida y por sobre todo, gracias por brindarme su tiempo y calidez.
Hoy soy un hombre saludable, cuidándome, claro está y con mi espalda intacta gracias al tratamiento con Ozonoterapia que me hizo el Dr. Grangeat.